"Yo, Nefi, nací de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre; y habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días; sí, habiendo logrado un conocimiento grande de la bondad y los misterios de Dios, escribo, por tanto, la historia de los hechos de mi vida."
El autor del primer libro del Libro de Mormón nos introduce a la historia presentándose por su nombre: "Yo, Nefi" seguido un breve pero singular reconocimiento a los que seguramente fueron dos de las personas más importantes de toda su vida: "nací de buenos padres". Hay que considerar que cuando Nefi estaba escribiendo esto Lehi ya había muerto y posiblemente también Saríah, por lo que el uso del adjetivo buenos fue una muestra de profundo cariño, afecto y respeto hacia aquellos que ya no estaban vivos, temporalmente hablando.
Después de esto Nefi prosigue con otro noble reconocimiento, esta vez dirigido especificamente a Lehi: "y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre". Mediante esta oración Nefi estaba declarando que Lehi no solamente había sido un buen padre para él, sino tambien un maestro que se encargó de educarlo en toda disciplina y oficio posibles.
A continuación Nefi procede a hacer un muy interesante comentario: "y habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días; sí, habiendo logrado un conocimiento grande de la bondad y los misterios de Dios". Mediante el uso de estas pocas pero objetivas palabras, Nefi logra resumir gran parte de lo que fue su vida. De forma simultánea también se detalla el interesante y constante ciclo que se repetía durante casi todas las experiencias de Nefi: Primero, Aflicción; Segundo, Favorecimiento; y Tercero, Conocimiento.
Por poner un ejemplo. Nefi y sus hermanos recibieron la sagrada instrucción de regresar a Jerusalén para hacer con las Planchas de Bronce. Este desafió condujo a los cuatro a hijos de Lehi a sufrir varias "aflicciones" tales como perder sus riquezas para nuncás más volverlas a ver y hasta estar cerca de la muerte. No obstante, gracias a la fe de Nefi lograron a tener momentos muy "favorables" que motivaban a seguir con la misión pese a lo dificil que se ponía. En este punto resaltan mucho el encuentro que tuvieron con el ángel y la situación milagrosa en la que Nefi consiguió, él solo, las Planchas de Bronce. Finalmente, y después de haber cumplido su cometido, Nefi terminó teniendo más "conocimiento" acerca de la revelación y sobre la forma en la Dios ejecuta su Obra cuando una voz le dijo que matara a Labán.
Si analizamos toda la vida de Nefi, nos daríamos cuenta que en la mayoría de sus experiencia se repiten este curioso patrón. Y en base a esto que él susodicho se dirige de la siguiente manera: "escribo, por tanto, la historia de los hechos de mi vida."